La reseña de las lecturas de primavera/verano, arrancando con lo que menos me convenció.
- Fama, de Daniel Kehlmann. No sé cómo llegué a este libro, estaba por las estanterías de casa, y podría haberme ahorrado llegar (me huele a regalo de hace tiempo… si fue tuyo, amigo lector, que alguno de los que me regaláis libros estáis por aquí, no te enfurruñes). A ver, no es un desastre, pero me dejó frío, nivel terminarlo por obligación. Nueve cuentos con guiños cruzados que de alguna forma deberían ensamblarse (no logré percibir ese ensamblaje final, hay referencias de cierre, pero no desde luego un momento que digas «ajá, ahora sí»), intención desasosegante (y pocas ganas de desasosiego tengo, que ya lo traigo de serie), personajes «típicos» de una narrativa «posmoderna» (siendo yo bastante defensor de lo posmo cuando ahora no está de moda, quiero referirme a ese estándar 90´s-00´s de lo que se entendió por posmoderno, personajes fragmentados, desubicados, sin sentido en ellos ni en su contexto, con el autor encima apareciendo como personaje…). Un libro quizás muy de época, que formalmente quizás fuese exploratorio y original, pero que no me enganchó.
- 1777 a.c. El año en que la civilización se derrumbó, de Eric H.Cline. Entre Circe (siguiente reseña), la inflada de Odisea y esto, verano bastante griego, o al menos, del Mediterráneo Oriental. El libro de Cline analiza el desmoronamiento de diferentes civilizaciones de la zona (hititas, Micenas, ciudades – Estado de la cosa de Siria y Canaán), independientes pero interelacionadas, alrededor de la fecha señalada, y los motivos de ese colapso aproximadamente paralelo. La tesis «romántica» que explica ese hundimiento fue la llegada de los llamados Pueblos del Mar. Cline va añadiendo hipótesis (terremotos, hambrunas, conflictos internos, ruptura de redes de comercio…), para acabar diciendo que oye, que todo muy complicado, que no está claro, muy cosas muy complejas y todas mezcladas y que si la teoría del caos y demás. Quiero decir: que si esperas del libro una conclusión clara, no te lo leas. Y que te lo leas solo si estás dispuesto a interesarte por entender lo que se encuentra en el tercer estrato de las excavaciones arqueológicas en una aldea del actual norte de Siria. De no ser el caso, lo mismo es saludable que te lo ahorres.
- Circe, de Madeline Miller. Librazo. En el fondo, muy al fondo, un folletín: y eso no es malo. Con sus giros dramáticos tan expresivos, las afirmaciones tan contundentes, las palabras tan precisas… Es una locura el paralelismo, pero hay un punto en que conforme avanzaba el texto, me recordaba a cómo me quedaba enganchando cuando pasaba por casa de mi madre y ella estaba viendo La Promesa, con personajes hiperdefinidos pero a la vez cargados de giros, con esas expresiones tan marcadas, esa sobreactuación expresiva (en la serie, en el libro todo fluye), donde todo es tan explícito y categórico que es imposible no poner toda tu atención. Siempre me ha gustado el oficio de esas series, que saben perfectamente a qué público van y cómo capturarlo y, salvando todos los abismos de distancia separables, y creo que este libro también lo hace. Dejando al margen el paralelismo, el libro se disfruta y se hace fácil: el marco de la mitología griega ya te da los perfiles de los personajes, los sucesos tienen esa cercanía de estar ya en tu imaginario y el texto más que desarrollarlos lo que hace es irlos activando con hilo y expresividad… por todo ello el libro en cierta medida juega con ventaja. Su aportación es sin duda el propio personaje de Circe, su evolución, su autodescubrimiento (otra lectura del libro es casi la «del patito feo» y su superación), la conformación de sus rasgos vs sus hermanos y el resto de las divinidades… Si te quedaste enganchado a la mitología griega, te gustará.
- Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin. Ciencia ficción y anarquismo. No sé cómo he perdido el tiempo sin llegar aquí. Una maravilla. Si te interesa el anarquismo y la ciencia ficción, temas que, sin duda, gustarán al lector de este humilde blog.
- Senderos que se bifurcan, de José Luis Villacañas. Otra gran lectura del verano (la misma persona me recomendó los tres últimos, tres grandísimas lecturas… qué bueno es tener gente con criterio y que te conozcan a mano). De Villacañas voy a libro por verano (en 2024 La revolución pasiva de Franco, en el 2025 Neliberalismo como Teología política)y me parece de las personitas que ahora mismo mejor ayudan a entender la realidad. El libro es un ejercicio de análisis de momentos en que la historia tuvo ante sí (o al menos confrontaron) posibles bifurcaciones, contrastadas a través de dos figuras (Neandertales vs sapiens, Akenatón vs Moisés, Colón vs el príncipe Juan, Guillermo II vs Weber… y bastantes más, hasta llegar a la actualidad), bifurcaciones que tienen algo parecido a un hilo permanente, la tensión entre imperio y gobierno. Es un libro algo más ligero que Neoliberalismo como… y eso se agradece y se lamenta: quiero decir, cada bifurcación es contada necesariamente de manera abreviada (12-14 páginas aprox) y eso evita la densidad y detalle de otros textos de Villacañas. De hecho, parece percibirse un esfuerzo consciente de «autocontrol» en la extensión que hace que en algunos momentos se eche en falta una mayor argumentación de algunas afirmaciones. Es también un libro en cierta medida hermoso, desde la introducción arrancando con ese diálogo citado por Freud («A) Tía, háblame, que me da miedo la oscuridad B) Pero mis palabras no producirán la luz A) No, pero se ve más cuando me hablas«), pasando por esa intención de recapitular saberes y puntos de vista acumulados durante una vida y estructurarlos, llegando al «programa» político de cierre donde retoma esa tensión entre Imperio y gobierno: «Tanta diferencia como sea posible, con tanta federación como sea necesaria» (en el fondo, un programa libertario, de los libertarios buenos, de los libertarios de siempre). Es hermoso, entrañable quizás sea una palabra más adecuada ahora, también hasta en puntos donde creo que Villacañas se deja llevar por su trayectoria intelectual más que por la investigación académica más formal (al describir a Moisés como un sacerdote de Akenatón, afirmación heredada de Freud y que no es validada históricamente, o sobre las diferencias entre sapiens y Neandertales…). Y por último, no puedo dejar de señalar un episodio histórico que desconocía y que aprendí gracias al libro: Fernando el Católico inflándose a tomar brebajes de mosca española a ver si así podía recuperar vigor sexual y engendrar un hijo con Germana de Foix, su esposa tras la muerte de Isabel la Católica, 35 años más joven que él, para así romper el vínculo entre Aragón y Castilla, y emparentar Aragón con Francia. Si hubiera funcionado (funcionó, de hecho, tuvieron un hijo pero murió a las horas de nacer), no se hubiera constituido ese faro de Occidente en el que habitamos, y toda la mística de los Reyes Católicos creadores de la nación indivisible hubiera sido otra (porque de la turra de la mística nacionalista no escapa prácticamente nadie). Un ejemplo más de que nuestras sacralizadas naciones no dejan de ser decantaciones de poder que podrían haber tenido otra configuración histórica.
Acabo reseñando dos contenidos que caen casi en lo personal:
- Y al final… el miedo, de Eduardo Madinaveitia, referente sectorial en el mundo de la investigación y a quién tengo un cariño enorme. Se trata de una recopilación de 20 relatos cortos, con un fuerte componente autobiográfico… escrito por alguien de quién conozco solo un ángulo de esa biografía. Lógicamente, la lectura queda atravesada por ese componente casi morboso de leer a la vez sobre quién conoces y a quién conoces, tratando de descifrar donde queda lo autobiográfico y donde no. Esa mirada determina mucho mi lectura, junto a otra que no esperaba encontrar: ciertos paralelismos vitales con mi padre y sus hermanos, que hacen aún más significativo el libro para mí.
- Julia y Fernando, una historia de vida. Un documental disponible en Filmin, sobre la vida y trayectoria de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría. Referentes absolutos de la sociología crítica en España, personas entrañables, creo que dejaron escuela y crearon un surco en la sociología española, con muchísima gente (yo entre ellos) agradecidos a ambos. Un documental de recursos limitados, grabado con cariño, por el que desfilan sus secuaces habituales y donde vuelve a reflejarse lo majos que son.
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